EL LAND ART EN ANDALUCIA. SENDEROS DE LA PROVINCIA DE MÁLAGA.
EL LAND ART EN
ANDALUCIA. SENDEROS DE LA PROVINCIA DE MÁLAGA.
CARLOS PAREJO DELGADO.
Introducción. El
“Land Art” o “Arte de la Tierra” es un movimiento artístico contemporáneo nacido
en los años sesenta en Estados Unidos. Su principal objetivo es crear un estilo
de expresión artística integrada en la naturaleza que la rodea, empleando
materiales naturales como la piedra o la madera.
En la provincia de Málaga existen
expresiones artísticas de la misma época, como son los autores de efímeras “esculturas o estatuas” en y con la arena de
las playas costasoleñas, a cambio de una donación voluntaria de los
transeúntes.
Sin embargo, como instalaciones no
efímeras hay que acordarse de un precedente como es la obra “El bosque de Uma” del vasco Agustín
Ibarrola (1982-1985).
El land art en la provincia de Málaga.
Las principales manifestaciones
artísticas de “Land Art” en la provincia de Málaga tienen un nombre propio, el
de Diego Guerrero, nacido en
Parauta. Se trata de “El Bosque
encantado (año 2022) en Parauta, “El
sendero mágico del ruiseñor” (Casares, 2024) y “El Sendero perdido” en Cartajima (2026).
El primero de estos senderos traslada
a madera de olivo y castaño
representaciones del mundo mágico asociadas a los bosques europeos como los
duendes, enanos, elfos y gnomos, hadas y animales fantásticos como unicornios. Y
para ello se inspira en una leyenda de un longevo árbol de su población; un
árbol que se dice protegido por un hada (la escalereta) que nos pone en
contacto con “el mundo mágico”.
Esta senda se completa, dentro del pueblo, con sillas colgadas de las fachadas,
esperando que estos seres mágicos acudan allí por la moche. Esta senda que ha
sido incorporada a la “Gran Senda” turística de Málaga. en sus mejores años ha
sido recorrida por 105.000 personas.
Por su parte, el “sendero mágico” se
sitúa en el borde periurbano del núcleo urbano de Casares. Encontramos en su
recorrido espectaculares insectos esculpidos a gran tamaño que asombran el
público infantil.
Su tercera obra es más realista. En el
“Sendero Perdido” de Cartajima encontramos esculturas relativas a los seres vivos que habitan el bosque
mediterráneo. entre ellas, un gigantesco búho, un águila y un ciervo.
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