AROCHE: la sierra morena más desconocida.
AROCHE: la sierra morena más desconocida.
CARLOS PAREJO DELGADO
La amplia superficie ocupada por la Sierra Morena andaluza (más de 400 kilómetros de Oeste a Este), nos depara la sorpresa de la convivencia de municipios que se han hecho famosos con otros relativamente desconocidos. En el caso de la Sierra de Huelva, Aracena y Jabugo son sobradamente afamados, mientras que otros -como el municipio de Aroche nos parece lejano y remoto.
Y es que ocupa un territorio-frontera ente España y Portugal (la Raya), relativamente despoblado, que fue objeto de disputa durante siglos entre ambos países.
Desde el año 1986, este espacio inter-fronterizo se ve como un “área de oportunidad” para el desarrollo económico, a través de la colaboración de los poderes públicos de ambos países de la Unión Europea.
El sector más occidental de la Sierra de Huelva (al que pertenece el municipio de Aroche), se integra actualmente en espacios superiores como el segundo parque natural más extenso de Andalucía, el PN Sierra de Aracena y Picos de Aroche) y en una mancomunidad comarcal. Y, sin embargo, este territorio sigue conservando rasgos propios, algunos heredados de su singular historia y otros nuevos.
Fijémonos en la silueta del núcleo urbano de Aroche, que se expande en anillos concéntricos por las laderas de la colina donde se emplaza, desde la cima donde se encuentra su otrora castillo almohade (plaza de toros desde el año 1802) y el barrio de la Cota y va bajando por otros barrios hasta el llano.
Sus calles en pendiente están pavimentadas de piedra, como era costumbre antiguamente. Hoy día es un típico “pueblo blanco” andaluz visitado anualmente por alrededor de veinticinco mil personas.
La cifra de visitantes ha ido creciendo desde principios del siglo XXI gracias al proyecto “patrimonio” puesto en marcha por el ayuntamiento (año 2003). A través de este proyecto se han restaurado los edificios más emblemáticos del municipio, incluyendo el puente de Felipe II, Los Lavaderos y los trabajos de excavación de la única ciudad romana de la Sierra Morena onubense.
Aroche se ha dotado de un alojamiento rural en una vieja Casa señorial (la del Conde del Álamo) y de un museo municipal (año 1958) que se ha dedicado a la arqueología y a una fascinante colección de rosarios de todo el mundo. Rosarios donados por personajes tan variopintos como Teresa de Calcuta y el presidente americano Richard Nixon. Y, además, dentro del museo de Aroche funciona el punto de información del parque Natural de Aracena.
Otros atractivos son su Castillo almohade (siglos trece), la iglesia de la Asunción (siglo XVII), la ermita del Cristo y los lavaderos de las afueras del pueblo. Sin embargo, esta población, así como los materiales de muchas d sus casas, provienen del auténtico Aroche (el Arucci romano), levantado en tiempos del Emperador Nerón (siglo I a) que luego fue abandonado.
Las excavaciones (iniciadas en año 1996) de la ciudad romana, han excavado solamente las primeras de las quince hectáreas que ocupaba la denominada Torubriga o Arucci, ciudad desde la que se vigilaban las revueltas de lusitanos y celtas frente a la romanización y se controlaban los trabajos en las minas huelvanas.
Areucci fue una urbe con las infraestructuras propias de aquella época (el acueducto, las cloacas y las calzadas de piedra) y que disponía de su conjunto de edificios para la administración de justicia y la práctica de la religión (El foro porticado, el templo de Marte, la basílica y la necrópolis) y donde sobresalen sus termas (más de mil metros cuadrados) . Poseía varias domus (o casas de patricios ricos), que decoraban sus patios con preciosos mosaicos.
La antigua basílica de Torubriga fue aprovechada para levantar, junto a la ciudad romana, la Ermita de San Mamés (Siglo XIII). Santo de procedencia norteña, a cuya protección se confiaron los repobladores norteños de este municipio. Sus paredes conservan increíbles frescos donde se entremezclan escenas bíblicas (como la Sagrada Cena) con los de la figura del Apóstol Santiago conquistador, que nos remontan a como se vivía la fé católica tiempos medievales.
Tanto la ciudad romana como la ermita se encuentran en el paraje denominado “Llano de la Belleza”, a orillas del río Chanzas. Lugar que ya atrajo el hombre prehistórico como ponen de manifiesto los “Menhires de la Belleza” encontrados allí. La población arochena está vinculada estrechamente con este paraje, donde se viene realizando tradicionalmente una “romería”, y en la que actualmente se lleva a cabo la recreación de la Roma clásica denominada “Festival de Apolo y Diana” (desde el año 2015 y siguientes). Una agrupación ciudadana se encarga de recrear la vida de la Hispania romana en tres vertientes (militar, civil y musical), hacernos una demostración de los juegos gladiatorios y deleitarnos con obras de teatro clásico.
Tenemos que mencionar también la posibilidad que ofrece Aroche de tener luna experiencia de turismo gastronómico autóctono. Su media docena de establecimientos de restauración nos ofrecen los mejores jamones y embutidos que podamos probar, extraídos de sus fábricas y secaderos de kilómetro cero. Y, también, platos originales como la salchicha y el salchichón al aguardiente, el chorizo al arroz, la sopa de peso, el gazpacho de invierno o los platos de gurumelos y tanas.
A la par que se ha rehabilitado el patrimonio, el ayuntamiento arocheno ha procurado llenarlo de contenidos lúdicos y culturales la mayor parte del año. Desde el Punto de información u Oficina de Turismo, se ofrecen visitas guiadas a los museos de arte sacro que constituyen sus iglesias y ermitas, a la ciudad romana de Arucci y a su Festival de Apolo y Diana o a los festivales flamencos que alberga su Torre de San Ginés y al espectáculo “La noche de las velas”, que se celebra dentro del Castillo almohade.
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