REIVINDICANDO EL ARTE URBANO CONTEMPORÁNEO: LA TRIANERA ADOPTIVA ALEXANDRA DEL BENE.
REIVINDICANDO EL ARTE URBANO CONTEMPORÁNEO: LA TRIANERA ADOPTIVA
ALEXANDRA DEL BENE.
CARLOS PAREJO DELGADO
¿Se puede convertir el cierre o
escaparate o cierre de un comercio o un bar en una obra de arte al aire libre?
La artista italiana Alexandra del
Bene (Roma, 15 de febrero de 1968) ha conseguido que su “arte urbano” no sea
perseguido por la Policía Local y algo más de un centenar de comerciantes y
gerentes de bares trianeros y de la Sevilla histórica, han pagado porque les
decore los cierres y escaparates de sus establecimientos.
Estamos hablando de una artista
polifacética como Alexandra, una artista “errante y cosmopolita” que estudio
arquitectura y trabajó antes en su Roma natal, después restaurando palacios en
la hermosa Toscana e incluso restaurando edificios británicos de la India
Colonial.
Pero allá por el año 2010 aterrizó en
Sevilla y cuando cruzó el puente de Triana, este barrio le recordó a su romano barrio de “Trastevere”, por la calidez
de trato de sus gentes y su original arquitectura, y se quedó aquí como vecina, al menos, hasta el año 2025.
Su primera exposición en Triana es
acogida por el Centro de Interpretación del Castillo de San Jorge (año 2016).
Influida por las pinturas tauromáquicas de Picasso se pone a trabajar después en
dibujar los capotes de toreros como Aguado, para la corrida picassiana de
Málaga. Sus resultados se expondrán en foros maestrantes como la taberna del
Alabardero y en el hotel de lujo Alfonso XIII.
Por estos años se intensifica la
“turistificación”· de la Sevilla histórica. En horas nocturnas miles de
personas recorren las calles y se van encontrando la sorpresa de sus dibujos
en los cierres de más de un centenar de
establecimientos comerciales, entre ellos los más emblemáticos, a modo de
“Galería de Arte” al aire libre.
Y la coyuntura alcista del turismo le
es propicia para que le lluevan los
acuerdos con los dueños de bares o pastelerías, por decorar sus fachadas, tras
su experiencia exitosa con una de las tabernas más antiguas: El Rinconcillo. Y
pintará con sus sprays para Casa Vizcaino, La Comidilla, la taberna Dos de Mayo
y muchos otros.
Sus dibujos recogen, por un lado, la herencia de los pintores modernistas y costumbristas del primer tercio del siglo
veinte como García Ramos y Gustavo Bacarisas. Son frecuentes las escenas de
gitanas flamencas, cofradías de semana santa e incluso toreros. Toreros
castizos y con bigotes dalinianos.
Otra de sus preferencias es la
pintura naif y surrealista. La
primera se contempla en algunas guarderías infantiles a modo de un cuento de
Andersen. Y la pintura del subconsciente
aflora en dibujos fantásticos como los de Mil Caras o la taberna Dos de Mayo.
Otra de sus líneas de trabajo es la reproducción ola inspiración a partir de los viejos anuncios comerciales en azulejos, que fueron tan frecuentes hasta los años sesenta. Por ejemplo, el toro de Domecq o la botella de fino de Tío Pepe o Fundador.








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