LAS CIUDADES ANDALUZAS SE VISTEN DE PRIMAVERA

 

LAS CIUDADES ANDALUZAS SE VISTEN DE PRIMAVERA.

CARLOS PAREJO

 

La “turistificación” de las ciudades históricas andaluzas viene unida actualmente a una “carrera” por incrementar  los metros cuadrados de sus espacios peatonales. Y ello redunda en un nuevo paisaje urbano.

Un paisaje urbano caracterizado, por una parte, por el predominio de la movilidad peatonal o en medios de transporte limpios (bicicletas y patinetes, Metro o tranvía, etc.). Y, a la vez, por la generalización de nuevas zonas verdes de localización dispersa, como el mobiliario urbano formado por macetas colgantes, macetones, maceteros, columnas o torres de macetas y pérgolas.

Además, este nuevo mobiliario urbano se ha visto impulsado por la necesidad de lograr una mayor “seguridad” en estas zonas peatonales con un tránsito masivo de viandantes, funcionando como “barreras” a posibles intromisiones de vehículos privados.

  Tabla 1. Principales especies de flores de temporada

Acantos

Geranios

Alegría y aquileas

Gitanillas

Alhelíes

Gladiolos

Azucenas

Jazmines

Begonias y buganvillas

Hibiscos

Caléndulas

Lilas

Camelias

Narcisos

Ciclámenes (invierno)

Pascueros (invierno)

Cinerarias y cintas

Pensamientos

Claveles y clavellinas

Peonias

Coles de colores

Petunias

Dalias

Prímulas

Damas de noche

Rosas

Digitales

Tagetes

Don Diegos

Tulipanes

 

Violas

Fuente: Elaboración propia.

 

Y en este nuevo mobiliario urbano y dentro de  sus parques y jardines, se han ido generalizando las plantaciones de  cientos o miles de “flores de temporada”.

La mayoría de las plantaciones de flores se realizan entre primavera y verano, cuando las ciudades “se visten de primavera”. Las ciudades medias colocan entre diez y cien mil flores en estos meses.  Estas plantaciones de flores se eligen por sus colores alegres y vistosos, y van del rojo al blanco o amarillo, pasando por los azules, morados y naranjas.

Y para la navidad se siembran parterres de miles de flores como pascueros rojos y blancos y ciclámenes. Se calcula que entre mil y veinte mil plantas con estas flores se colocan entre los meses de noviembre y diciembre,

Hay ciudades que optan por la continuidad de los exornos florales tradicionales, como las macetas colgantes de geranios de diversos colores y gitanillas, conservando la esencia típica del pueblo blanco andaluz. Es el caso del casco antiguo de Córdoba y de ciudades como malagueña Alhaurín de la Torre o las gaditanas Chipiona y Rota. Y ello, sin perjuicio de innovaciones como las de esta última población, donde las macetas colgantes han adoptado el rostro de sus vecinos más famosos.

Otras ciudades tienen un calendario anual para que su mobiliario urbano y sus parques y jardines tengan durante todos los meses del año flores muy diversas, de hasta una treintena de especies diferentes.

 

Córdoba capital se diferencia de la mayoría de otras ciudades andaluzas por la importancia concedida a las fiestas de primavera que giran en torno al mundo de las flores.

Desde las dos primeras décadas del siglo veinte (hace más de un siglo) se celebran las “batallas de flores”, en que una caravana va arrojando miles de claveles, y la “fiesta de los Patios”. A ellas se han sumado actividades nuevas como el mercado de las flores en su jardín botánico y el festival internacional de la flora.

Para que sea posible sembrar de flores las calles y plazas de las ciudades históricas se puede optar por dos principales modelos de gestión municipal.

En torno al 80 por ciento de las ciudades medias andaluzas han construido y tienen en funcionamiento un vivero municipal, lo que les permite autoabastecerse de árboles, plantas y flores. Esta alternativa se justifica porque abarata hasta un setenta por ciento el presupuesto anual municipal en esta materia. La otra alternativa es la privatización del servicio de parques y jardines a una empresa privada.

La opción por la gestión pública tiene un mayor coste inicial ya que un vivero municipal exige una inversión de entre medio y un millón de euros. Sin embargo, dicha inversión se amortiza al cabo de los primeros años. Y supone contar con una plantilla de técnicos y operarios municipales que llega a superar el centenar de empleados en una ciudad de medio millón de habitantes. Asimismo, los viveros municipales pueden acoger otras actividades y funcionar como equipamientos multiusos, tales como educación ambiental y visitas guiadas; cursos de jardinería; empleo de colectivos desfavorecidos o centros especiales de empleo e incluso central de energías renovables. 

Tabla 2. Efemérides del as flores en Córdoba ciudad

Año

Evento

1915

Batalla de las flores

1921

Patios, rejas y balcones

2003

Mercado de las Flores

2017

Festival Internacional Flora

Fuente: Elaboración propia.

 

 

Tabla.3 Ciudades medias  andaluzas con viveros municipales

Almería

Jaén

El Ejido

Linares

Córdoba

Úbeda

Cádiz

Estepona

Puerto Real

Marbella

Sanlúcar de Barrameda

Vélez Málaga

Algeciras

Antequera

La Línea

Ronda

Granada

Sevilla

Motril

Utrera

Huelva

 

Fuente: Elaboración propia.

 

Además de los modelos público y privado antes mencionados hay también otras alternativas. En este sentido destaca la buena práctica que lleva a cabo el ayuntamiento de Estepona (Málaga). El llamado “jardín de la costa del sol” ha firmado convenios con asociaciones de vecinos por las que cada seis meses les renueva las plantas y flores de los 20.000 maceteros y 3.000 macetones colocados en la ciudad. Como contraprestación, los vecinos de encarga del riego y cuidado de las plantas y flores provenientes del vivero municipal.

 

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