LA ANDALUCÍA BIZANTINA (DEL 550 AL 730 DC).
LA ANDALUCÍA BIZANTINA
(DEL 550 AL 730 DC).
CARLOS PAREJO DELGADO.
Un capítulo aún poco conocido de la
historia de Andalucía son las décadas en las que el imperio de Bizancio (o
Imperio romano oriental, se asentó en la franja costera andaluza, desde su
capital murciana Cartagena (entonces Cartago Nova) hasta las costas gaditanas.
Esta etapa comienza hacia el año 550
DC, cuando el General griego Belisario y su flota conquistan Ceuta (Septem). Y,
una vez asegurada las columnas de Hércules - o puerta de entrada y salida del
tráfico naval entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo-, se van
asentando en diversas localidades costeras del Mediterráneo andaluz y español.
La expansión bizantina hacia el interior
es muy limitada, para no enfrentarse a las tribus de los visigodos allí
asentadas. Para prevenir sus incursiones construirán campamentos militares en
enclaves estratégicos de las todavía
supervivientes calzadas romanas. Y sus asentamientos serán generalmente en lo
alto de cabezos o cerros próximos a la costa, dentro de fortificaciones bien
protegidas por sus arqueros. A este poblamiento responden los bastiones
defensivos de la provincia gaditana como A sidonia (Medina Sidonia) y Oba
(Jimena de la Frontera) y los almerienses Cerro de Montecito (Adra), Cabezo María (Antas) o Basta (Baza).
Y es que el principal interés que
mueve al Imperio romano de Oriente (los griegos, como se les llamaba en su
época) a asentarse en España es resucitar el comercio del antiguo “Mare Nostrama”
de los romanos.
Sus sentamientos vivirán,
fundamentalmente, del comercio y, complementariamente, de la agricultura y la
ganadería. Desde ellos exportarán el aceite de la Bética y metales como cobre,
hierro y plata. Y también, conservas de pescado para lo que levantarán
factorías de “garua” y de “salazones”.
La vida cotidiana de las comunidades bizantinas en
Andalucía está entonces muy influida por el cristianismo, ya que el emperador
Justiniano lo ha declarado recientemente
como Religión Oficial del Imperio. El signo de la cruz (o crismón) está omnipresente, tanto en los pendones
que ondean los ejércitos como en la vida civil. Es decir, desde las luceras con
que se alumbran los hogares, a los abalorios y vestimentas humanas, las
cerámicas decorativas a incluso en el reverso de las monedas, a la espalda del rostro imperial de
Justiniano.
La iglesia y el imperio están muy unidos, de manera que la primera funciona en cada
colonia bizantina como organismo
fiscalizador de la riqueza (recoge impuestos y controla el peso de las monedas
intercambiadas) e incluso como escuela pública. Los niños de aristócratas,
funcionarios y comerciantes bizantinos se educan leyendo la biblia traducida
por Juan Crisóstomo y narraciones clásicas como la Ilíada y Odisea de Homero, o
la Teogonía y Los Trabajos y los Días de Hesiodo. Por el contrario, los niños
de la plebe se instruyen como aprendices en los oficios de los padres, que se
trasmiten así de generación en generación. Unos en la pesca, otros como
pastores o agricultores, etc.
Se casan prematuramente (entre los
doce y catorce años) ya que la esperanza de vida se sitúa en torno a los
cuarenta años.
La necrópolis tampoco
falta en cada colonia bizantina, como lugar de enterramiento común. Al modo de otras religiones, todavía se
conserva la costumbre de acompañar al difunto con presentes como sus vestidos y
joyas, sus retratos o alimentos para el otro mundo. Un ejemplo en Andalucía de
estas construcciones es la basílica de la Vaga del Mar (San Pedro de alcántara,
barriada de Marbella). Hay constancia de “enterramientos de emergencia” de
varios niños o de familias abrazadas, que coinciden en el tiempo con la primera
gran pandemia de la historia, la “peste” justiniana.
La basílica bizantina
es el principal lugar de encuentro y relaciones sociales de la ciudadanía. Tiene
una forma peculiar, de cruz latina, con dos ábsides enfrentados al Este y al
Oeste y la corona una cúpula.
Tabla 1. Ruta de los municipios bizantinos
550-730 dc.
|
Provincia |
Municipios |
Lugares |
|
Cádiz |
Jimena
de la Frontera (Oba) |
Murallas
del Castillo |
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Museo
Arqueológico (rehabilitac 2025) |
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Recreación
histórica de la Oba romana |
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San
Roque y Algeciras Carteia y Traducta Julia) |
Enclave
arqueológico Carteia |
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Centro
de Interpretación de Carteia (1970) |
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Málaga |
San
Pedro de Alcántara (Marbella) |
Basílica
Vega del Mar (Visitas guiadas fines semana) |
|
|
Málaga
capital (Malaca) |
Necrópolis
Teatro romano |
|
|
Málaga
capital (Malaca) |
Museo
Arqueológico (año 1947) |
|
Almería |
Adra
(Abdera) |
Cerro
de Montecristo (proyecto de musealización) |
|
Almería |
Antas |
Cabezo
María (en excavación) |
|
Almería |
Villaricos
(Cuevas de Almanzora) |
Centro de Interpretación de Villaricos
(año 2006) |
|
Granada |
Baza
(Basti) |
Museo
Arqueológico de Baza (año 1988) |
|
|
|
Centro
de Interpretación de los Yacimientos artqueológicos
(año 2011) |
Fuente:
Elaboración propia.
La autenticidad de las comunidades
cristianas primitivas se hace presente en su interior. Un lugar privilegiado
ocupa al baptisterio. Hay dos piscinas profundas a las que se accede con
escalones, una para niños y otra para adultos. Y en sus losas está grabado el
signo del “pez” al modo de los cristianos perseguidos en Roma antes de que el
emperador Justiniano la declarase “religión oficial”. Un típico olor a incienso
emanaría ya de los sahumerios de bronce importados de la iglesia copta. Los
utensilios de la liturgia cristiana oriental, como la cucharilla, también
delatan también la presencia bizantina.
A diferencia de otros periodos
históricos no existe aún una ruta de municipios bizantinos, ni en Andalucía ni
en España.
Las localidades costeras andaluzas de
las provincias de Cádiz, Málaga y Almería llegan por el interior a Baza
(antigua Basti) y prosiguen por el
litoral mediterráneo español en localidades como la capital bizantina en
Hsipania, la murciana Cartagena (en cuyo museo del teatro romano se han hecho
recreaciones históricas de la España bizantina) y las alicantinas Denia y Elda.
Además, la Universidad de Granada
posee un Centro de Estudios Bizantinos (año 1998) y el Consejo Superior de
investigaciones Científicas CSIC tiene el organismo de investigación denominado
Sociedad Española de Bizantinística (Madrid, 2008).
BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA.
GIRÓN, CÉSAR. La Spaniae bizantina. Diario IDEAL. 21 de junio
de 2021.
TÉLEZ ALIZALDE, MARÍA DEL CARMEN. La
Basílica de la Vega del Mar. Revista Gibralfaro. Número 61. 2008.
Vallejo,
margarita. Hispania y
Bizancio. Dos mundos en relación. Editorial Akal. 2012.
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