LUCES Y SOMBRAS DE LA EXPANSIÓN DE LA CULTURA ROCIERA

 

LUCES Y SOMBRAS DE LA EXPANSIÓN DE LA CULTURA ROCIERA.

 

Los orígenes (1812-1959).

La sinfonía Procesión del Rocío (1912) ilustraba la sencilla música de flautas y tamboriles que acompañaba a los peregrinos  hasta la ermita de la “Reina de las Marismas”, en su discurrir desde algo más de media docena de poblaciones cercanas (de  Huelva, Cádiz y Sevilla). Sus fieles  coincidían con los límites de la comarca natural de las Marismas del río Guadalquivir.  Eran entonces unos pocos miles de romeros los que hacían el camino. Y los caminos eran tan difíciles como llegar a la aldea del Rocío, aún sin carreteras ni coches.

De los años sesenta a los noventa.

La apertura de la carretera a la urbanización turística de Matalascañas facilitó que la romería del Rocío pasara de sesenta mil a un millón de visitantes en estas las décadas finales del siglo veinte. Asimismo se multiplican las hermandades filiales de Andalucía, del resto de España y del extranjero. Entre 1960 y 1986 se pasa de 33 a 66 hermandades filiales.

Las celebraciones litúrgicas con motivo de la romería del Rocío se renuevan y popularizan. Se compone el himno “La Salve del Olé (año 1973)”  y la “Misa del alba o de romeros“(año 1978). Hay que recordar qua las misas católicas -hasta el año 1960- se cantaban todavía en latín al estilo gregoriano.

En estas décadas surge y se enriquece la “copla rociera”, no solamente las sevillanas rocieras, también otros ritmos como los fandangos y las rumbas. Desde 1969 a 1990 se editan más de una docena de nuevos discos cada año. Son obra de grupos locales como Los Hermanos Reyes, los Amigos de Gines, Los Romeros de la Puebla, Ecos de las Marismas, Los Rocieros, Los Marismeños y autores como Manuel Pareja Obregón, Rafael del Estad o El Mani.

La influencia de la poesía beatnik se traduce por una pléyade de nuevos compositores de originales coplas rocieras.

En las letras de estas coplas rocieras, se convierten en protagonistas los seres inanimados y los seres vivos y animados que pueblan “el camino” de peregrinación a la aldea del Rocío.

Entre los seres inanimados, por ejemplo, el viento solano, del que se canta: “Solano de las marismas, tú que alisas las arenas y vas dejando la raya, desierta, salobre y seca”.

Y entre las variada flora marismeña tienen un papel protagonista los pinos: “Lloran los pinos del coto despìdiendo a las carretas”. Y también las flores más vistosas como cuando “sueña la margarita con ser romero” o  la historia de una amapola que nació entre los pinos”…

Y entre los animales, además de loa caballos y bueyes que acompañan a los romeros, la presencia de un cortejo peculiar de aves: “rincones de la marismas, donde se esconde el silencio, donde se esconden la garzas cuando se acaba el invierno”.

De 1985 a 2025.

La moda anual de aparición de nuevas sevillanas rocieras va languideciendo al inicio de los años noventa, aunque las de la ”Edad Dorada” han quedado como “repertorio musical de referencia” para futuras generaciones de rocieros.

Hoy día, los cambios de gustos y modas y la digitalización de la industria discográfica, hace que se editen muy pocos discos nuevos de sevillanas rocieras.

Sin embargo, los coros y grupos rocieros se han expandido por muchas poblaciones andaluzas y del resto de España. 

Algunos nacen al calor de las parroquias, otros son  profesionales y cobran sus tarifas por amenizar eventos como   bautizos, bodas, cumpleaños, etc.

En Lebrija (año 1986) se organiza el primer festival nacional de coros rocieros, al que seguirán muchos más repartidos por otras localidades de la geografía española.

La cultura rociera es ahora no solamente musical, abarca también una línea de moda flamenca y también un modo de ocio y divertimento. Florecen las salas rocieras o las tabernas rocieras en muchas ciudades.

Los visitantes a la romería del Rocío superan los 1,3 millones en el año 2006, aunque ya a finales de los años ochenta se estimaba que superaban la cifra del millón de visitantes. Sigue creciendo el número de hermandades filiales que entre los años 2000 y 2025 pasa de 96 a 127.

La Pandemia del COVID suspende la romería del Rocío durante los años 2020 y 2021, algo que no sucedía en más de cien años.  En años siguientes se vuelve a cifras record de visitantes si bien la pureza de la romería del Rocío se ve amenazada por las nuevas costumbres.

La aldea del Rocío tienen ahora su variante de carretera, su paseo marismeño, sus bolsas de aparcamientos, su red de plazas y miradores, etc. Se ha modernizado su trama urbana para acoger más de doscientos mil vehículos y tres mil carruajes anuales en tiempo de romería.

Los sedimentos han ido cubriendo parcialmente los arroyos del Partido y La Rocina y se corre el riesgo de inundación en años de intensas lluvias, mientras que la Rocina parece un desierto en años secos.  Son los avatares del cambio climático.

Las autoridades municipales de Almonte prohíben ahora la reproducción de músicas no tradicionales (rap, regetón, pop rock, etc.) en las denominadas casas discotecas que vienen proliferando en la aldea del Rocío. Corren nuevos tiempos y se quiere cuidar a toda costa la autenticidad de costumbres de la aldea santuario.  

 

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